PA’ QUE no haya dudas: el gobierno mexicano mantiene la tradición de asilo, más allá de filias y fobias ideológicas. En la embajada en Venezuela se encuentran asilados José Gregorio Guerra, director de Participación Ciudadana de la Asamblea Nacional, y Maritza Rondón, asesora principal de la presidencia de ese órgano legislativo. Es decir, son dos colaboradores cercanísimos del líder opositor Juan Guaidó… pésele al Maduro que le pese. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Ausente de los problemas nacionales —la violencia criminal y la migración, por citar apenas dos—, la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, busca más dientes para la institución, una reforma a la ley para tener más atribuciones. Nos comentan que doña Rosario quiere reforzar los mecanismos legales para que la CNDH pueda hacer cumplir sus recomendaciones. Sin embargo, nos hacen notar, por ahora tiene que lidiar con la conformación de su equipo de visitadores generales, encargados de las investigaciones. De momento, nos explican, la Comisión trabaja con directores generales de área que solo se limitan a emitir medidas cautelares y algunos pronunciamientos. Nos aseguran que Piedra Ibarra aprovechó el encuentro que tuvo el miércoles con legisladores para pedirles que le pongan dentadura a la CNDH. Antes tendrán que rendir cuentas ante la ciudadanía, ¿o no doña Rosario? (El Universal, Nación, p. 2)
Finta y contención.- Los migrantes hicieron la finta de que regresaban a sus lugares de origen, pero no, fue una finta. Se reagruparon y volvieron a intentar llegar a México.
De hecho cruzaron la frontera. La Guardia Nacional los contuvo dentro de territorio nacional y realizó docenas de arrestos. Los arrestados, o rescatados, como dice el eufemismo oficial, serán deportados cuanto antes.
El nuevo choque deja en claro que el problema de las caravanas migrantes no tiene fecha caducidad. Va para largo. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
De pasadita, como en campaña, la ombudsperson enumeró los qués, pero no los cómos, señaló la paja en el ojo ajeno, pero nunca aludió a la viga en el propio; pensando tal vez que la realidad puede taparse con el dedo de la austeridad y la esperanza.
Se dijo independiente, pero su silencio parece subordinación, al no hacer pronunciamiento alguno sobre el trabajo que el gobierno federal ha impuesto a la Guardia Nacional contra los migrantes en nuestras fronteras y frente a la censura pública que sufrió el diputado Porfirio Muñoz Ledo a manos de sus propios compañeros de bancada.
En su primer informe ante el Congreso, la titular de la CNDH afirmó estar a favor de “los humillados y ofendidos de siempre” y sostuvo que “los poderes fácticos (así, en abstracto) quieren seguir ejerciendo el poder y propiciando que se sigan violentando los derechos humanos, que no exista la justicia y que este país no prospere”, pero en las medidas cautelares que ha girado la institución durante su periodo, solo pueden verse a instancias gubernamentales y habría que ver si solo corresponden a denuncias del pasado neoliberal mexicano… (Ana Lilia Herrera, El Universal, Opinión, p. 13)
Todos lo sabíamos: la presentación del informe de la comisionada de Derechos Humanos, Rosario Piedra, en la Cámara de Diputados, iba a ser un fracaso. Pero nadie se lo imaginó de este tamaño y esta amplitud. Un fracaso para ella y un desastre para el Poder Legislativo convertido en el escudo del gobierno.
El episodio comenzó con el silencio de la señora Piedra ante los problemas migratorios en la frontera del sur, entre otras graves violaciones a los DH, como los asuntos de la Salud, ante los cuales (para usar una expresión ajena), “calla como momia”, y sin los cuales, llevaban su comparecencia por los cerros de Úbeda.
El diputado Muñoz Ledo, vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara baja, insistía en demostrar las violaciones cometidas contra migrantes centroamericanos en los días recientes. Quería exhibir una prueba audiovisual. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Desde ayer, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad marcha hacia Ciudad de México. Más de 50 organizaciones y colectivos se integran a la protesta que encabezan Javier Sicilia y los LeBarón. Es cierto que esta nueva marcha fue detonada por la tragedia en Bavispe, pero no habría que perder de vista que, como lo han contado muchos en estos últimos días, el problema es anterior.
Sicilia contó ayer, al inicio de la marcha, lo que sucedió: “A partir de ese momento, víctimas, organizaciones, academia y expertos trabajaron durante varios meses con la Secretaría de Gobernación para crearla. La agenda, con los documentos que hoy llevamos con nosotros, se desechó sin que aún sepamos por qué —la Segob nunca dio explicación—. En su lugar, el presidente López Obrador profundizó la presencia del Ejército en las calles, con el nombre de Guardia Nacional —una guardia que se ha usado para reprimir migrantes—, generó unas políticas sociales destejidas de las instituciones que la sociedad civil creó para construir la justicia (la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, la Comisión Nacional de Búsqueda y la CNDH), instituciones que están desarticuladas, mal atendidas y cuestionadas, y eslóganes como “abrazos y no balazos” y “perdón y olvido”. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Ayer, en redes sociales, pudimos atestiguar cómo la Guardia Nacional separó a menores de sus padres en la frontera sur. El flamante cuerpo de seguridad creado por esta administración se dedica, casi en exclusiva, a detener —y rociar con gas pimienta, según los testimonios— a migrantes cuyo único delito es querer huir de las terribles condiciones en su país.
El horror del que escapan es tal que están dispuestos a cruzar México, donde pueden ser detenidos, extorsionados, secuestrados, torturados y hasta ejecutados. Todo para que, en el mejor de los casos, la patrulla fronteriza estadunidense los obligue a esperar en campamentos inhóspitos de este lado del río durante años —con el aval de este gobierno, cabe agregar—. Y de ahí no hay salida.
Porque ser niño en México es el horror de tener hambre, de no tener futuro. De no tener derechos básicos. Es, en pocas palabras, una sentencia de muerte. (Esteban Illades, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
Por las fotos no hay claridad si se trata de la defensa de los Cuarenta y nueves de San Francisco, un pelotón de Orcos en la batalla de las dos torres, la línea del ejército de la Madre de dragones o la Guardia Nacional haciendo su Línea Maginot para impedirle el paso a los migrantes. Y uno piensa, ojalá así hubieran detenido a los anarco-darketos-punketosrockeros que boicotearon las marchas de los 43 y el #MeToo.
Después de tantos líos, absurdos, contrasentidos y berrinches de Porfirio Muñoz Ledo, yo digo que dejen pasar a los migrantes como Juana por su casa. Sobre todo porque los muy humanistas panistas, chuchistas, perredistas y priistas los van a acoger entre sus brazos y los llevarán de la mano hasta el Río Bravo donde —luego de poner a Markitititito Cortés a pelear a madrazo limpio con sicarios, carteles y polleros— abogarán ante Donald Trump para que les den la green card y los admitan como miembros VIP del Partido Republicano.
Ya ven que pasaron de la xenofobia al humanismo como un milagro más de la cuarta transformeichon. (Jairo Calixto Albarrán, Milenio Diario, Al Cierre, p. 47)
La llegada de la caravana de migrantes es un déjà vu. Parece receta. Cuando más necesita oxígeno –juicio político en marcha y la elección presidencial a unos meses–, otra caravana llega y Trump obtiene de México un muro de contención del gobierno de AMLO. Sucedió con la anterior y se ha replicado en la actual. Alguien en Twitter lo puso de esta manera:
–Señor Trump: ¡no vamos a hacer el muro! –¡Qué dijiste! ¡Vamos a ser el muro! México y la Guardia Nacional de AMLO son el muro que Trump siempre deseó. Pero tildar de obsecuente al gobierno de AMLO es simplificar las cosas. En esta administración todo se guía y se decide a partir de una lógica política que ha tenido sustento desde hace mucho tiempo en un recurso que a López Obrador le ha funcionado: las encuestas, algunas elaboradas por los medios de comunicación y otras ordenadas por él mismo. (Wilbert Torre, El Heraldo de México, País, p. 9)
En mayo pasado estalló la crisis. Más de 144 mil migrantes centroamericanos fueron detenidos por las autoridades de Estados Unidos, provenientes de territorio mexicano.
El número había escalado los meses previos, desde la cifra manejable de 40 mil detenciones a fines de 2018. Ante la amenaza del presidente Trump de imponer aranceles progresivos a México en caso de no contener el flujo migratorio irregular, el gobierno mexicano no tuvo más opción que actuar en consecuencia.
Ocho meses después, y miles de elementos de la Guardia Nacional de por medio, el número de aprehensiones en la frontera estadounidense ha regresado a niveles aceptables.
La emergencia se contuvo, pero no el problema. Simplemente lo trasladamos de nuestra frontera norte a la del sur. Ahora, la crisis se vive en los límites de México y Guatemala y amenaza con desbordar las capacidades de contención desplegadas en la zona. (Verónica Ortiz, El Heraldo de México, País, p. 10)
El gobierno federal parece ahora empeñado en encontrar conspiraciones por todos lados, y una de las mejores en la actualidad es la que pone en manos de intereses estadounidenses la creación de “caravanas” que desde el Triángulo Norte de Centroamérica llegan a la frontera sur con la clara intención de cruzarla para dirigirse a Estados Unidos y crearle problemas al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Sería deseable pensar que el autor de tan brillante análisis haya tomado en consideración la existencia de detalles marginales como pobreza, sequía, violencia, inseguridad y minucias que como esas ofrecen terreno fértil a tales grupos de migrantes y a organizadores que, ciertamente vinculados con grupos activistas en Estados Unidos y apoyados cuando se trata de mexicanos, no necesitan ofrecer muchos alicientes para encontrar a quienes quieran arriesgarse en la que es una peligrosa jornada.
Las caravanas de migrantes pudieron haber sido “descubiertas” por el gobierno del presidente Donald Trump en 2018, pero ya existían. Hace por lo menos 20 años se documentaban grupos más o menos organizados que buscaban seguridad en números para viajar en La Bestia, ese legendario tren que iba de sur a norte del país con sus vagones cubiertos de indocumentados y esperanza, víctimas de autoridades corruptas y delincuentes. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)
El Estado mexicano está metido en un lío de imagen internacional por tres embustes en el tema migratorio. 1. Ofrece “alternativas” a los indocumentados, pero no tiene presupuesto ni voluntad para atenderlos. 2. Afirma que no será puente hacia Estados Unidos mientras practica una contención selectiva y 3. Promueve un discurso “buena onda” que no puede cumplir.
La tríada de embelecos tiene como común denominador la falacia reiterativa y artera. La garantía de trabajo que se ofrece a las caravanas masivas de centroamericanos es un ejemplo.
Ante el arribo de la más reciente –la primera del año– se dijo que había 400 plazas aun cuando el éxodo era de dos mil personas y el pago en pesos no se compara con las expectativas de ganar en dólares. Luego los migrantes se quejaron de que algunas de las plazas prometidas sí existían, pero en Honduras, justo de donde huyeron porque las bandas del crimen organizado los extorsiona por trabajar igual que aquí.
México también se ufana de ofrecer asilo a las víctimas del crimen en su territorio, tal y como lo establece la Ley de Migración, pero esconde los matices: testimonios de sobra explican que a casi todos los detenidos se les deporta inmediatamente con argumentos persuasivos o engaños o no se les permite ir al Ministerio Público a levantar las demandas y pelear por su estancia. (Gardenia Mendoza, El Heraldo de México, Orbe, p. 25)
¿Trascenderá la marcha Sicilia-LeBarón? // El corazón de Muñoz Ledo // Golpes a migrantes // Morena y su congreso
Es de suponerse que Morena habrá terminado ayer de salirse del corazón anímico del pluripartidista multilaboral Porfirio Muñoz Ledo, diputado federal, a quien los compañeros de su mismo partido actual le aplicaron este miércoles una aplanadora de votos para impedir que presentara a la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, un video que mostraba el salvajismo utilizado en la frontera sur mexicana por miembros de la Guardia Nacional.
Corazón plenamente salido ha de ser, pues a los hechos originalmente denunciados por Muñoz Ledo se sumó ayer otra jornada violenta de militares mexicanos contra viajeros centroamericanos. En un intento más por adentrarse en territorio mexicano, migrantes sufrieron golpes, maltratos y gases lacrimógenos por parte de las fuerzas federales encargadas de contenerlos. El corazoncito retórico de Muñoz Ledo había calificado hechos de esa índole como salvaje represión de migrantes. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
Desde el Grand Theater de San Francisco, California, el candidato López Obrador dijo (comunicado de Morena) el 20 de marzo de 2017 que “Donald Trump ha caído en su popularidad y manifestó que con la campaña de odio que implementó no va a poder gobernar, ni podrá reelegirse”.
Continuó el candidato, de acuerdo con el boletín de Morena: “Ya presentó (AMLO) una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, suscrita por doce mil personas, en contra de la construcción del muro y por la orden arbitraria de Trump de perseguir a los migrantes en este país (EU)”.
¿Qué seguimiento le dio a esa denuncia contra Trump y a su ofensiva contra la fobia hacia los migrantes? El candidato López Obrador visitó Tapachula, Chiapas, el 10 de junio de 2018, donde aseguró: “No se resuelve nada con la fuerza, ni construyendo muros, menos militarizando las fronteras”.
Al día de ayer, el presidente López Obrador tenía desplegados más de 20 mil integrantes de la Guardia Nacional (compuesta por militares, marinos y policías federales) en Tapachula y otros puntos fronterizos para frenar a los migrantes centroamericanos. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 34)
Piedra Ibarra se ha convertido en un dique en la vigilancia y protección de los derechos humanos. Desde que llegó al cargo el 12 de noviembre pasado, la CNDH prácticamente se ha paralizado. El momento más notorio quedó evidenciado el miércoles, cuando se presentó al pleno de la Comisión Permanente, y la prensa le preguntó insistentemente su posición sobre la violencia contra los inmigrantes centroamericanos en la frontera con Guatemala. La señora guardó un silencio inexplicable, ignorando repetidamente los cuestionamientos. Después de casi 24 horas, la CNDH emitió un comunicado en donde condenó todo acto de violencia contra los inmigrantes, y exhortó a las autoridades a evitar violaciones a los derechos humanos. No hizo nada más. Los funcionarios de la CNDH en la zona -que aún no han sido purgados por la nueva presidenta-, recabaron las quejas de los inmigrantes, que no fueron suficientes para obligarla a tomar una posición hasta el jueves, tras la andanada de críticas por su mutismo. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 35)
Se necesitaba de una Piedra para frenar el papel protagónico que tenía la CNDH en el pasado en donde, por lo menos, se significaba como una instancia que había que atender, desde sus recomendaciones hasta las propias investigaciones que desplegaba sobre algún determinado abuso de la autoridad.
Ahora, ante las agresiones de la Guardia Nacional contra los migrantes centroamericanos, la titular de ese organismo prefiere callarse y solapar las violaciones a los derechos fundamentales del hombre, que hace el gobierno del presidente López Obrador.
En la historia contemporánea no se había ejecutado una política del toletazo contra la migración ilegal procedente de una de las regiones más pobres y con más violencia del mundo.
En otra colaboración señalamos que México tiene la obligación de atender los retos de la migración ilegal desde una perspectiva política, económica, social y humanitaria, debido a su calidad de país de origen, tránsito y destino, en donde resulta indispensable la coordinación, la participación y las voces de los distintos actores públicos y privados, desde autoridades federales y locales, los agentes diplomáticos, la sociedad civil, los defensores de los derechos humanos y los representantes de la población. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, Opinión, p. 29)
Sabíamos que Rosario Piedra no iba a ser una buena presidenta de la Comisión, pues no solo no cumplía con los requisitos de la convocatoria, sino que no tiene el perfil ni la preparación para ello. No es lo mismo ser borracho que cantinero dice el dicho, y tampoco es lo mismo ser víctima de un abuso del Estado que defensora de los derechos frente a los abusos del Estado. Lo que no pensamos (al menos yo) es que resultaría pésima, que su sumisión al poder y su amor declarado al Presidente llegaría al grado de negar la realidad y que preferiría hacer el papel de tonta ante la opinión pública (las imágenes de la señora Piedra saliendo en la camioneta sin contestar a la prensa rayan en lo patético) antes que cuestionar una política del gobierno de López Obrador.
Si lo que buscaban Morena y el Presidente con la imposición de Piedra Ibarra era acabar con la CNDH, lo lograron: para efectos prácticos la institución está perdida. La presidenta está más preocupada por bajarle el sueldo a un chef (y lo peor, presume esta arbitrariedad como un logro de austeridad) que por las violaciones a los derechos de los migrantes, la falta de medicamentos en los hospitales o los abusos de la Guardia Nacional. No hay a estas alturas una sola recomendación ni personal de la Comisión vigilando que estos procesos que independientemente de buenas o malas intenciones son muy delicados en términos de violación de derechos. (Diego Petersen Farah, El Financiero, El Informador Independiente, p. 31)
Con la llegada de Trump a la Casa Blanca se perdió en Estados Unidos el equilibrio entre las fuerzas migratorias y antimigratorias.
Desde la mitad del siglo pasado, una especie de equilibrio que anteponía los valores sobre los intereses había prevalecido en el sistema migratorio vecino país. El objetivo más importante final que guiaba el sistema migratorio era el principio humanista de reunificación familiar. Desde luego que había intereses económicos que preferían una migración indocumentada, barata y dócil para la agricultura, para ciertos procesos industriales como las empacadoras y eventualmente para todo tipo de servicios.
El equilibrio estuvo sujeto a presiones durante las últimas dos décadas en que se empezó a debatir, como ya había pasado al inicio de los 80s, la necesidad de una reforma migratorio. (Rafael Fernández de Castro, El Financiero, Mundo, p. 25)
La fracción segunda del artículo 11 de nuestra Constitución dice: “Toda persona tiene derecho a buscar y recibir asilo. El reconocimiento de la condición de refugiado y el otorgamiento de asilo político, se realizarán de conformidad con los tratados internacionales…”. Por ello tiene razón el diputado de Morena, Porfirio Muñoz Ledo, en alzar la voz contra la política migratoria del presidente Andrés Manuel López Obrador.
De esta forma, las imágenes de esta semana de los integrantes de la Guardia Nacional conteniendo y agrediendo a los migrantes hondureños, quedarán en la historia como una contradicción de la Cuarta Transformación en el discurso de una supuesta izquierda defensora de los derechos humanos. El gobierno mexicano puso en juego la migración de tránsito cuando el presidente Donald Trump amenazó con incrementar los aranceles. La condición de los derechos humanos de los migrantes que cruzan nuestras fronteras, como en ninguna otra administración, fue puesta al servicio de los Estados Unidos.
Sin datos actuales que reporte el Instituto Nacional de Migración en su página de internet, tenemos que remitirnos a lo poco que hay: en 2018 fueron presentados 121 mil 528 migrantes y 107 mil 819 de ellos fueron devueltos a su país de origen; en 2019, entre enero y junio, 99 mil 203 fueron presentados y 71 mil 100 devueltos. Si la cifra de 2019 subió un 30%, entre julio y diciembre, es evidente que se rebasó la cifra de 2018. La política de migración, fuera de los discursos, es contener y devolver migrantes. Tan sólo en noviembre pasado, la Unicef advirtió sobre las condiciones de los niños migrantes varados en las zonas fronterizas. Una cifra es contundente: entre enero y agosto de 2019, más de 32 mil niños fueron devueltos de Estados Unidos y México a el Salvador, Guatemala y Honduras. Lamentablemente, frente a las arbitrariedades contra migrantes, la titular de la CNDH guarda un doloroso silencio. Los derechos humanos de los migrantes no son para ahora, sino para otros tiempos. (Ruth Zavaleta, Excélsior, p.13)
El tema de los migrantes no es un asunto menor ni mucho menos sencillo, hoy el gobierno federal se encuentra en una posición difícil de resolver, pero, sobre todo, de comprender. México ha sido un anfitrión humanitario para todos los migrantes, hemos convivido con el problema durante años. El cruce por el río Suchiate en balsas fabricadas con llantas y con el menor recurso tanto humano como material y, ante la vista de autoridades, genera sustanciosas ganancias. La venta de todo, de actas de nacimiento de mexicanos fallecidos o con identidades falsas, pasaportes, y, sobre todo, la venta del sueño americano hacia la frontera de EU también. Esto cambió por presiones de EU, no porque la CNDH actuara, sino porque la amenaza de sanciones económicas ha sido más fuerte que la razón.
No se puede deslindar al Presidente de la responsabilidad de las llegadas masivas a nuestro país, recordemos que animó con ofrecimientos de trabajo a los migrantes. Lo que es verdad es que quienes salen a dar la cara son las instituciones, es el caso de la GN, que a pesar de su incipiente capacitación para la adecuada coordinación entre las diferentes fuerzas estatales y federales, está cumpliendo con la expectativa que se le asignó a Rodríguez Bucio.
A pesar de las críticas y de la incomprensión hacia el Presidente, cuando estas acciones benefician la relación con EU que México requiere, los operativos del Gral. Rodríguez Bucio han merecido la felicitación del mismo Trump, la actuación de las autoridades mexicanas a través de su GN desalientan las caravanas, muchos han pedido volver a su país y con ello se confirma que la decisión de contenerlos es correcta. (Miguel Ángel Godínez, p.5)
Zona Zero.- La crisis de migración y el uso de la Guardia Nacional para contener a migrantes que se metienen de manera ilegal a territorio mexicano han sido responsabilidad del Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, por sus acuerdos con la Casa Blanca. Además, Ebrard está a cargo de inversiones de desarrollo de México en Centroamérica que no han despertado expectativas entre los habitantes. Sin la Guardia, México estaría siendo invadido por miles de personas sin control de las fronteras. (Carlos Ramírez, 24 Horas, México, p. 5)
Callar a un político como Porfirio Muñoz Ledo no le hace bien a la Cuarta Transformación.
Lo sucedido en la Comisión Permanente, al no otorgarle la tribuna al diputado para manifestar su desacuerdo con la inoperancia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el tema de los migrantes centroamericanos, rompe con el discurso de que estamos en un nuevo régimen en donde las mujeres y los hombres libres pueden expresarse sin cortapisa alguna.
Recuerdo las intervenciones de Muñoz Ledo como senador, luego de las elecciones de 1988. Avasallaba a los adversarios con su discurso. Fue el primero en “interpelar” al presidente en turno, y ello le provocó hasta golpes de un legislador priista (si no mal recuerdo Xicoténcatl Leyva).
Al callar a Muñoz Ledo, los legisladores de MORENA actuaron con una ruindad política solo comparada con los legisladores levanta dedos del neoliberalismo. Se comportaron como aquellos legisladores que aprobaron el Pacto por México. (Fernando Coca, 24 Horas, México, p. 7)
La situación económica, social y política se ha deteriorado mucho en Venezuela desde entonces. Uno de los países más ricos de América Latina se ha convertido en uno de los más pobres. El Producto Interno Bruto se ha contraído en 65 por ciento en los últimos años. El sueldo de una maestra o una enfermera es de 3.50 dólares al mes. Un país que recibía a cientos de miles de inmigrantes ha expulsado en los últimos años a 5.5 millones de venezolanos. La inflación ha alcanzado un porcentaje de 10 millones. Ha habido 18 mil ejecuciones extrajudiciales. La alta comisionada de las Naciones Unidas para derechos humanos, Michelle Bachelet, ha pedido al gobierno de Venezuela que adopte “de inmediato medidas específicas para detener y remediar las graves vulneraciones de derechos económicos, sociales, civiles, políticos y culturales que se han documentado en el país”. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)
Lo que está sucediendo en la frontera sur del país es una verdadera tragedia humana. Es urgente que tanto el país receptor, Estados Unidos, el de la ruta, México, como el expulsor, las naciones centroamericanas, tomen cartas en el asunto busquen llevar medidas en verdad efectivas para evitar que esta crisis se convierta en tragedia. (Excélsior, p.10)

(Jabaz, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)

(Magú, La Jornada, Opinión, p. 99999)

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 28)

(Rictus, El Financiero, Nacional, p. 35)